El sitio en español  de

los estrenos del cine

en Estados Unidos

NOS PRESENTAMOS Corona Latina se reinventa.  Cerramos nuestra revista de papel, que durante seis años sirvió a una comunidad del sur de California –unos cincuenta mil lectores, a ojo de buen cubero– y nos convertimos en una web dedicada al cine, bajo el amparo de san Ricciotto Canudo, milagroso patrono de las “artes plásticas en movimiento”, como él mismo definió al séptimo arte, definición esta última que también le pertenece. A quienes nos conocen y siguen sintonizando, los saludamos cordialmente. A quienes recién nos descubren, les damos la bienvenida y los invitamos a conocernos cliqueando el casillero de nuestra subpágina ¿Quiénes somos? Allí encontrarán, resumidísimas, nuestra génesis y nuestra declaración de principios insobornables, siempre que la tentación no sea muy grande. Quienes gusten de esta web y deseen colaborar con ella, allí encontrarán las pautas para hacerlo. Quienes deseen unirse a san Ricciotto patrocinando esta página de manera menos espiritual, es decir, promocionando su negocio en ella y pagándonos por ello, pueden contactar a nuestro editor al email revistacoronalatina@yahoo.it. Y bueno, dicho lo dicho vamos al grano, como dijo el dermatólogo, con los estrenos del mes, presentados, como hacíamos en nuestra revista de papel, en estricto orden alfabético. 

ABREVIATURAS DE LA MOTION PICTURE ASSOCIATION OF AMERICA (MPAA) Si las conoces, no hagas caso de esta apostilla. Si no, entérate porque las encontrarás en la introducción al comentario de cada peli, a menos que la MPAA todavía no haya hecho su discutible trabajo y en su lugar diga: ‘Por clasificar’ G Todas las audiencias PG Guía paternal sugerida PG-13 Guía paternal estricta para niños menores de 13 años R Restringido para menores de 17 años (hasta el límite de los 13, suponemos), a menos que tengan cara de viejos o estén acompañados por su papá o mamá o ambos o un tutor adulto o se resignen a verlas en la pantalla chiquita de la tele NC-17 Prohibida para menores de 17 años, así los acompe su abuelita 

SIGLAS O SÍMBOLOS NO MPAA (que muy difícilmente verás en esta web) NR Not Rated o Not yet Rated: Aún no calificada por la MPAA Dos rombos rojos (en una esquinita) o +18 o ‘Contenido explícito‘: Violencia, desnudos y/o sexo, ve tú a saber X Picarona (sexo bajo las sábanas o del ombliguito pa’l norte) XX Erótica (sexo bipolar, más o menos visible) XXX Honestamente pornográfica Conejito de la marca Playboy: de XX a XXX

 

 

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2014

13 Sins (También conocida como Angry Little God y 13: Game of DeathPaís: USA Año de producción2014 Género: Terror de-mente, thriller, drama, remake ProductorasLittle Magic FilmsAutomatik Entertainment, IM Global Web: www.facebook.com/13

sinsmovieIMDB CensuraR por violenta, sangrienta y soez Duración: 88 min Director: Daniel Stamm Guión: David Birke, Daniel Stamm Música: Michael Wandmacher Reparto: Mark Webber, Rutina Wesley, Devon Graye, Clyde Jones, Deneen Tyler, Pruitt Taylor Vince, Richard Burgi, Tom Bower, Ron Perlman, Greg Pearson, Jesse Yarborough, Ritchie Montgomery, Sabrina Gennarino, Brittney Alger, Robert Larriviere, Brylee Kate Woodard y Jenn Foreman

Sinopsis: Remake de la peli tailandesa 13 game sayawng (2006), dirigida por Chukiat Sakveerakul. Daniel Stamm (El último exorcismo/

2010) repite el plato hilvanándolo con creciente suspense y sazonándolo con un poco de humor negro y muchisísima sangre. El vendedor de seguros Elliot (Mark Webber), sin empleo, inminente papá y endeudado hasta el cogote recibe una llamada aparentemente providencial: una misteriosa voz le informa que ha sido seleccionado para intervenir en un programa de cámara oculta en el que se le plantearán trece pruebas. Si acepta participar y las supera, se ganará 6,2 millones de dólares. Elliot no lo piensa mucho y se enrola en el juego, puesto que con esa suma puede salir de sus acreedores, renovarle el guardarropa a su novia embarazada Shelby (la morenaza Rutina Wesley), pagarle hasta la universidad a su hijo en camino, costearle un psiquiatra a su desequilibrado hermano Michael (Devon Graye) y vivir la vida loca el resto de sus días. Lo que Elliot no sabe es que las tareas que se le asignarán se complicarán a medida que las vaya completando, volviéndose cada vez más espeluznantesal estilo Saw y demostrando hasta qué punto una persona ‘normal’ (buenoide y honestoide) porque no ha tenido la oportunidad de no serlo dejará de serlo por el vil metal. Y cuando Elliot cruce la raya e infrinja la ley, el polizonte Chilcoat (el cada día más feo Ron Perlman) meterá su refea nariz en el feísimo rollo.

Afflicted (Título provisional hasta que directores, guionistas e intérpretes, un solo dios en seis personas, todas bien pobres, se decidieron por el definitivo: Ends of the Earth) País: Canadá Año de producción: 2013 Género: Terror, thriller, found footage (metraje encontrado) Idiomas: Inglés, francés, italiano Productoras: Automatik EntertainmentIM GlobalTéléfilm Canada Web: www.afflicted-movie.comIMDB Censura: R por sus sobrecogedoras escenas sangrientas y por malhablada Duración: 85 min Directores: Derek Lee y Clif Prowse Guión: Derek Lee y Clif Prowse Música: Edo Van Breemen Reparto: Clif Prowse, Derek Lee, Michael Gill, Zachary Gray, Edo Van Breemen, Baya Rehaz, Benjamin Zeitoun, Jason Lee, Gary Redekop, Lily Py Lee, Ellen Ferguson, Chiara Caggiati, Domenico Di Michele, Susie Barrow y Lise Bertram Premios: Encuéntralos al final de la sinopsis

Sinopsis: Peliculita de horror de presupuesto tan paupérrimo que sus responsables, Derek Lee y Clif Prowse, sienten vergüenza de revelar a cuanto ascendió. Cómo habrá sido de pobre el presupuesto de Afflicted, que Derek Lee y Clif Prowse tuvieron que hacer de directores, guionistas, protagonistas y coproductores, y, para esto último, sobregiraron sus cuentas de ahorros, sangraron los bolsos de sus respectivas cónyuges y asaltaron los chanchitos de sus hijos, que estaban ahorrando para comprar zapatitos de segundo pie. Podríamos añadir que los pequeñines deseaban comprar shoes/chaussures (los escuincles canadienses son bilingües) dos tallas más grandes para que les duren hasta la high school/lycée. Podríamos añadir, también, que se habían propuesto jugar fútbol pata al suelo para ahorrar suela. Podríamos añadir, en fin, que tenían dulces sueños de hadas zapatológicas y que éstos fueron truncados violentamente por sus pérfidos papis, pero eso sería alargar el cuento más de lo necesario. Lo dicho basta para ilustrar la desnuda verdad detrás de Afflicted. Por delante, la impúdica verdad es que Derek Lee y Clif Prowse tuvieron su propio sueño de hadas espantológicas, y, como a su edad ya no creen ni en Campanita ni en Peter Pan, decidieron hacer realidad a como dé lugar su anhelado sueño de espanto. Y ganaron. Afflicted es una joyita del género que les patea el trasero a muchas producciones hollywoodenses que disponen de recursos ilimitados, de directores afamados, de guionistas baqueteados, de repartos de relumbrón y de monstruitos y fantasmas que hacen cola para ser contratados como extras. Sin muchos recursos

pero con muchísimo talento, Derek Lee y Clif Prowse escribieron su historia, la rodaron con el “metraje encontrado” barato y de moda (ya alguna vez dijimos en qué consiste y no nos vamos a repetir), y encarnaron a los amigos Derek y Clif, ya que el tiempo es oro y no había tiempo que perder buscándoles nombres a los heroínos del filme. Resulta que Clif es diagnosticado con una misteriosa enfermedad en la perspicaz cabezota (malformación arte-riovenosa o MAV), y los cuates, para no pensar en la cosa, deciden dejar Canadá e irse por un año de vagabundeo internacional estilo road trip. Como Clif es un aspirante a cineasta y documentalista, se lleva consigo sus cachivaches de filmación e inmortaliza para la historia las histéricas incidencias del viaje, para luego subirlas a internet. Así, turisteando a lo pobre, llegan a Europa viajando en la sección de carga, puesto que no les alcanzaba ni para los boletos en clase turista. El periplo de los carnales por el viejo continente toma un giro tenebroso cuando la enfermedad de Clif evoluciona extrañamente, pues el enfermito ya no quiere comerpese a lo rico de la comida europea y desarrolla una fuerza extraordinaria, amén de otras cositas que graban en vivo y en directo para lanzar al ciberespacio sobre la marcha. Aquí es cuando la cosa se pone sabrosa y no te contamos más para que la disfrutes en persona, pagues tu entrada y, de paso, cooperes con los pobres, pobres, pobres Derek y Clif, que si sin plata son capaces de hacer milagritos como Afflicted, imagínate los portentos que serán capaces de hacer con ella. Para casi terminar, sólo añadiremos que este milagrito es una logradísima mezcla de found footage con terrifying parody, road trip con thriller y más cosas que no te traducimos al francés porque ni tenemos tiempo para hacerlo ni hablamos francés ni creemos que te interese mucho. Para completamente terminar, añadiremos que este joyita lleva hasta el momento ganados los premios Best Canadian First Feature Film - Special Jury Citation del Toronto International Film Festival-TIFF 2013, Mejores efectos especiales en el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya (Sitges) 2013; y Mejor director, Mejor peli y Mejor Guión en el Fantastic Fest 2013 de Austin, Texas. 

A Haunted House 2 (También llamada Paranormal Movie 2, título en español: ¿Y dónde está el fantasma 2?) País: USA Año de producción: 2014 Género: Comedia y horror Productoras: Automatik Entertainment, IM Global Octane, Wayans Bros. Entertainment Saga: Secuela de Paranormal Movie (2013) Web: www.ahauntedhouse2film.comIMDB Censura: R por su crudo contenido sexual, desnudos, feo lenguaje, imágenes violentas y consumo de drogas Duración: 86 min Director: Michael Tiddes Guión: Rick Álvarez, Marlon Wayans Música: Jesse Voccia Reparto: Marlon Wayans, Jaime Pressly, Essence Atkins, Gabriel Iglesias, Cedric the Entertainer, Dave Sheridan, Missi Pyle, Ashley Rickards, Affion Crockett, Steele Stebbins, Hayes MacArthur, Dave Sheridan, Rick Overton, Kurt Carley, Kym Whitley y Tom Virtue

Sinopsis: Parodia, como su antecesora Paranormal Movie (¿Y dónde está el fantasma?), de cuanta reciente y exitosa peli de horror se le ponga a tiro. Para quienes se perdieron la primera parte, les comprimimos el asunto: la joven parejita afroamericana formada por Malcolm (Marlon Wayans) y Kisha (Essence Atkins), apenas instalada en la casa de sus sueños, experimenta problemas en su vida sexosa porque el coco se ha metido en Kisha. En A Haunted House 2reencontramos Malcolm viudito, pues un accidente de tránsito se llevó pa’l otro barrio a Kisha y al coco, en paquete. El concupiscentillo Malcolm ha encontrado consuelo en Megan (Jaime Pressly), una chulada blanquita, formidable contrincante en el ring king size y madre soltera del niño necesitado de ortodoncista Wyatt (Steele Stebbins) y de la promiscua adolescente Becky (Ashley Rickards). Malcolm y Megan hacen excelente química, físicamente hablando, y se arrejuntan en una bonita casita donde viven felices comiendo perdices e intercambiando fluidos fisiológicos con mucha fantasía y creatividad para sazonar la cosa. Lo que ignora la fantasiosa 

parejita es que su nueva casa está habitada por un diablillo asesino llamado Agouhl (Dave Sheridan), quien hace buenas migas con Becky y Wyatt y malas con los antedichos Malcolm y Megan. Los extraños fenómenos que empiezan a ocurrir en el nuevo hogar de Malcolm se ponen cada vez más gachos y amenazan con repetir las frustraciones sexuales del susodicho, al que se le empiezan a pelar los cables y termina haciendo cuchi-cuchi con una horripilante muñeca. Si esto ya está feo, se pondrá peor cuando Kisha vuelva del otro barrio y se mude al de Malcolm, exactamente a la casa de enfrente. Con una incómoda ex mujer muerta y poseída de vecina, la vida se le hace a cuadritos al pobre Malcolm, quien no tendrá más remedio que llamar a los caza fantasmas Ned (Hayes MacArthur) y Noreen (Missi Pyle), y, de refuerzo, al curita Williams (Cedric the Entertainer). Resumiendo y concluyendo, te vamos previniendo: esta es una payasada de principio a fin, absolutamente desaconsejada para mojigatos(as) o quienes sufran de barriguitis pesticienta (pedos fáciles) ante situaciones de terror/hilaridad, porque A Haunted House 2 es descomedida, irreverente, blasfema, sexosa, desnudista, soez y abundante en consumo de drogas y alcohol. ¡Ah!, nos olvidábamos: y escatológica, en las dos acepciones del término. 

 

 

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Alan Partridge: Alpha Papa (También titulada, a secas: Alan Partridge) Países: Gran Bretaña (estreno en el Reino Unido: 8/13), Francia Año de producción: 2013 Género: Comedia Productoras: Baby Cow Films, Baby Cow Productions Web: www.magpictures.com/alanpartridge, IMDB Censura: R por soez, violentilla y desnudista Duración: 90 min Director: Declan Lowney Guión: Neil Gibbons, Rob Gibbons, Steve Coogan, Armando Iannucci, Peter Baynham Reparto: Colm Meaney, Tim Key, Karl Theobald, Steve Coogan, Dustin Demri-Burns, Molly Seymour, Nigel Lindsay, Felicity Montagu, Adam Langstaff, Aaron Heffernan, Simon Greenall, Phil Cornwell, Monica Dollan, Kieran Hodgson y Elizabeth Berrington

Sinopsis: Alan Gordon Partridge (Steve Coogan) es un DJ y locutor de radio ficticio inventado por el propio Coogan en colaboración con Armando Iannucci, Richard Herring y Stewart Lee, todos escritores de la BBC Radio 4. Y Alan Partridge se inventó para el programa On The Hour, una parodia de comentaristas deportivos, presentadores de talk shows y más personajillos del mundillo televisivo británico. La vida parece sonreírle a nuestro ficticio Alan Partridge, a quien vemos participando sucesiva y exitosamente en varios programas de radio y televisión, aunque esa vida ficticia también tiene sus bajos, como los de la vida de las personas de carne y hueso. Por ejemplo, Alan Partridge es responsabilizado por la muerte de un tío televisada en vivo y en directo. Otro bajo entre los ficticios altibajos le cae cuando publica su ficticia autobiografía, Bouncing Back, en la que se esmera por limpiar su medio deteriorada imagen pública, empeño que va más allá de sus ficticias fuerzas y lo sume en una severa depresión nerviosa. El más bajo de los bajos que bajan abajo –perdonando de redundancia– sus ya desequilibrados altibajos se da cuando un conglomerado mediático compra la estación radial para la que trabaja y le quiere cambiar hasta el nombre (a la radiodifusora, no al dual Alan Partridge/Steve Coogan). Ante el Goliat mediático, la doble personalidad de Alan-Steve incorpora al trastornado paquete otra más, la del pequeño e 

intrigante David, con sus consecuentes y altibajantes estados de ánimo. Así vemos al pequeñín inseguro, superficial y narcisista pasar de amariconado a súper macho, de petimetre a desaliñado, de enardecido a mansa paloma. Y esto último –pasar de la cólera a la calma­– implica el doble trabajo de calentarse primero y enfriarse después. Exactamente lo mismo que le pasaba al rey David de viejo, que andaba caliente de día y frío de noche, al punto de necesitar que la virginal Abisag lo abrigue a la hora de dormir, justo para dormir y sólo para eso, pues «nunca la conoció» como se conocían damas y caballeros en el argot bíblico. (Vía ñanga-ñanga, por si no captas la alegoría.) Para acabar rapidito porque nos esperan muchas pelis por comentar, concluimos que el trastornado de personalidad múltiple Alan Partridge nos regala una simpática comedia sobre sí mismo, si existiese, y como él la rodaría, si fuese director de cine: afilada como una daga que muerde y desgarra el encopetado ropaje del mundo mediático de la rubia Albión y de una que otra rubia al pomo. Aunque el humor negro de Alan Partridge: Alpha Papa tiene buenos e hilarantes gags, peca de ser muy británico y su frío sarcasmo es muy fair enough para nuestros gustos. Fair enough significa literalmente “justo lo suficiente”, expresión muy británica que no tiene equivalente en español porque los latinos no pensamos como los ingleses, galeses, escoceses y norirlandeses, cuento con el que nos endilgan cuatro equipos en las eliminatorias de la FIFA. Para los latinos, que jugamos honradamente con una sola selección por país, justo lo suficiente no es suficiente: nosotros necesitamos conocer a Abisag de la cabeza a los pies, al derecho y al revés. ¿Captan la alegoría? Nuestra puntuación: ★★★★★★★★ sobre diez, que no está nada mal, aunque pudo estar mejor.

Alien Abduction (Titulada, durante el rodaje: The Morris Family Abduction) País: Estados Unidos Año de producción: 2014 Género: Terror psicológico, ciencia ficción y thriller de extraterrestres Productoras: Exclusive Media Group,Big Picture, Next Entertainment, Lawrence Bender Productions, Mob Scene Creative Productions Web: www.alienabductionfilm.comIMDB 

Censura: Por clasificar Duración: 85 min Director:Matty Beckerman Guión: Robert Lewis Música: Ben Weinman Reparto: Ben Sharples, Corey Eid, Jeff Bowser, Walter Phelan, Jillian Clare, Jordan Turchin, Katherine Sigismund, Kelley Hinman, Peter Holden, Riley Polanski, Daniel Caton y Joshua P. Warren

Sinopsis: La montaña Brown, ubicada en una zona rural de Carolina del Norte, es desde hace siglos escenario de la aparición de misteriosas luces de colorines que estimulan la imaginación de los ingenuos que creen en paparruchas tipo Nessie, Pie Grande y el tío Martin (Ray Walston en la teleChristopher Lloyd en el cine). Pese a que la ciencia ya aclaró el origen de las dichosas lucecitas multicolores, en pleno siglo XXI siguen apareciendo testimonios de gente que jura haber tenido contactos del tercer tipo asociados con ellas, lo que sirvió de fuente de inspiración para Alien Abduction, filme en el que los Morris, una típica familia estadounidense de clase media, anda de campamento por las montañas de Carolina del Norte. Ellos son Peter y Katie (Peter Holden y Katherine Sigismund), progenitores de los adolescentes Jillian y Corey (Jillian Clare y Corey Eid) y del niño de once años Riley (Riley Polanski), quien padece de autismo, trastorno que afecta la socialización, la comunicación y la reciprocidad emocional. Tratando de protegerse de un mundo con el que no puede establecer  

contacto, Riley se la pasa grabando con una videocámara todo lo que ocurre a su alrededor, hábito que inmortalizará los presumiblemente aterradores hechos que pronto envolverán a su familia por llegar al lugar equivocado en el momento menos indicado. Resulta que por una falla de su GPS, presumiblemente inducida por una fuerza desconocida, los Morris se desvían de su ruta y entran en una zona fea e inhóspita zona donde tienen unos cuantos accidentes raritos, como una lluvia de cuervos que literalmente bombardea su auto desde el cielo. Finalmente los Morris llegan a un túnel lleno de vehículos con evidentes signos de haber sido abandonados recientemente y con preocupantes señales de violencia. A partir de ese momento los Morris se enfrentarán a una realidad presumiblemente espeluznante: papá Peter es secuestrado y el resto de la aterrorizada familia huye

y se oculta en una cabaña próxima, cuyo propietario, un tal Sean (Jeff Bowser), les relata que en esa comarca los raptos1 son cosa de vieja data. Siglos, para más precisión. Y están vinculados a montones de cosas raritas, desde sacrificios humanos hasta raids de ovnis a la pesca de terrícolas, presumiblemente para hacer con ellos experimentos sexogenéticos. O para comérselos crudos2. ¡Ay, mamaaaá! ¿Qué harán los Morris todavía sobrevivientes sin gasolina, sin GPS, sin celulares (que también están muertos) y sin mapas de Google3? Como ves, la trama de Alien Abduction está simpática y sólo te contamos que sugiere que los extraterrestres de Carolina del Norte no se casan con nadie: se ríen la Migra y se despachan a los polis que acuden al lugar de los hechos cuando ya son hechos, es decir, tarde, como siempre. Que papá Morris resultó ser

indigesto, por lo que fue escupido de vuelta a la Tierra y encontrado más tarde por ahí, vagando desnudo y balbuceando incoherencias. Que la United States Air Force (USAF) recupera los videos del niño autista, extraídos por ciencia de birlibirloque de una cámara hecha añicos porque se cayó de cientos de kilómetros de altura. Que el citado niño autista tenía las pelotitas bien puestas, pues rodó y rodó y rodó todo lo que pasó con mano firme, presumiblemente sin ensuciarse los calzoncillos ni una sola vez. Que la USAF, en su infinita sabiduría, nos esconde esos terribles testimonios sobre los ovnis, porque los civiles somos una partida de subnormales, víctimas fáciles de payasitos tipo Discovery Channel o Jaime Maussan. Que por arte de birlibirloque, el productor de cine Matty Beckerman consigue los videos secretos y decide girar su primer largometraje como director para revelarnos esa presumible y terrible verdad. Que nos advierte, desde el principio de Alien Abduction, el origen de los videos que él nos revela en su infinita bondad, porque cree en nuestra capacidad de entendimiento, suficiente para coordinar los movimientos necesarios para sacar de la billetera unos míseros billetes y pasárselos a la caja registradora de AMC Theatres3

Regal Cinemas3, Edwards Thea-tres3, etc. Concluyendo, en Alien Abduction Matty Beckerman, compinchadamente con Robert Lewis, te meten de cabeza en una atmósfera claustrofóbica y envolvente, con golpes de escena que te harán saltar en tu butaca. Y Luke Geissbuhler –director de fotografía– se luce compensando las lagunitas narrativas y las limitaciones del found-footage con juegos pirotécnicos y encuentros del tercer tipo muy realísticos, todo lo cual es más de lo necesario como para recomendarte Alien Abduction así no creas en monstruitos lacustres, sasquatches ni ETs.

(1) Nos cuesta decir ‘abducciones’, pese a que la RAE ya lo acepta

(2) Sushi, cebiche, sashimi, poke…

(3) Las menciones promocionales cuestan. Ya es hora de que los hasta hoy aludidos gratuitamente coordinen sus movimientos de sus billeteras a la nuestra.  

Bboy for life Países: USA, Guatemala Año de producción: 2012 Género: Documental, aventuras, crimen Idioma: Español Productoras: Blue Sky FoundationNadus Films Web: www.bboyforlifemovie.comIMDB Censura: Por clasificar Duración: 84 min Director: Coury Deeb Guión: Coury Deeb Música: Neil Degraide Reparto: BunnyCheezCurly, Gato, Gerald, Leidy, Lester, Penguin y etceterísima, todos como sí mismos

Sinopsis: B-boyes el nombre con el que se conoce a los machitos que bailanB-Boying (breakdance); a las hembritas se las denomina B-girl o Flygirl. Chicos y chicas B tienen toda una cultura con raíces muy diversas que se expresa a través de la pintura, la música y, muy en especial, el baile. Su filosofía “Peace, Love, Unity, and Having Fun”(Paz, amor, unidad y pasarla bien) da la bienvenida a todo el mundo y es abrazada en todo el mundo de la Ceca a la Meca, pasando por El Cairo o Nueva Guatemala de la Asunción, más comúnmente conocida como Ciudad de Guatemala. Es precisamente en los pobrísimos barrios marginales de la capital guatemalteca donde se desarrolla la peli independiente Bboy for life, donde los Bboy locales nos hacen habilidosa muestra de toprocks, footworks, freezes y powermoves, es decir, los pasos y movimientos a través de los cuales se expresan y compiten entre sí para demostrar cuál es el “más mejor”. Basada en hechos reales, la película también nos muestra cómo se desenvuelve esa subcultura, rodeada por algunas de las pandillas más violentas de Centroamérica, con las que frecuentemente entra en conflicto. Leidy Estrada, madre de dos niños y ex pandillera; Cheez (Walfer Lozzi), una suerte de entrenador de baile; y Gato (Carlos Quintana), cuya madre cayó víctima de los pandilleros, son sólo tres de los protagonistas de Bboy for life, quienes nos demostrarán cómo a través del baile hombres y mujeres, veinte y treintañeros, pueden hacer cosas más útiles y dignificantes que andar por las calles gamberreando, parasitando y gangrenándolo todo a su paso. Bboy for life nos arroja también un poco de luz hacia el mundo de los B-boys, para muchos desconocido, para otros mal entendido y hasta injustificadamente temido.

Bears (Título en español: Osos) País: USA Año de producción: 2014 Género: Documental ProductoraDisneynature Webwww.nature.disney.com/bearsIMDB Censura: G Duración: 78 min DirectoresAlastair Fothergill y Keith Scholey Música: George Fenton (George Richard Ian Howe) Reparto: John C. Reilly (narrador) y los ositos bautizados como Amber y Scout

Sinopsis: En 2008 comentamos Earth (2007), el primer documental de Disneynature, la entonces flamante filial de cine de Walt Disney Company con sede en Francia, que se enfocaría en la producción de documentales para la pantalla grande dedicados a la naturaleza. En un viaje por la Antártida, desiertos, selvas y fondos marinos, Earth nos regaló una visión acerca de la vida de tres familias: la del oso polar, la ballena y el elefante. A Earth le siguieron The Crimson Wing: Mystery of the Flamingos (El misterio de los flamencos, el ala carmesí o El mundo de los flamencos, 2008), Oceans (Océanos, 2010), African Cats (Gatos africanos o Felinos de África, 2011) y Chimpanzee (Chimpancé o Chimpancés, 2012)Éste es el turno de Bears, codirigida por Alastair Fothergill, responsable de las pruripremiadas teleseries británicas The Blue Planet (2001) y Planet Earth (2006), y codirector de la disneynaturense Earth, y Keith Scholey, otro multipremiado documentalista, usualmente productor aunque  le entró a esto de la dirección (bueno, fue codirector) con el documental –también disneynaturense– African Cats. Con esta doble compaginación de talentos, Bears nos introduce en la vida de los osos pardos a través de las vivencias de dos oseznos alasqueños en pleno aprendizaje de supervivencia osuna. Los ositos de ascendencia rusa (Alaska fue comprada a Rusia en 1867) aprenderán las lecciones más importantes de la vida cuando acaba el glacial invierno y los úrsidos emergen de la hibernación para enfrentarse a la helada primavera. La geografía del Estado más grande –y menos ‘hospitalario’– de la Unión (norte)Americana es emocionante pero también arriesgada, y los oseznos, guiados por su madre, deberán trabajar duro para encontrar el diario sustento en franca competencia con sus congéneres plantígrados adultos, a la vez que tendrán que defenderse de los depredadores, empezando por una manada de lobos que los merodea y amenaza. Si los 78 minutos de peripecias osunas se te hacen cortos, no te preocupes que ya vienen en camino los monitos asiáticos en Monkey Kingdom (2015), dirigida por otro experimentado documentalista: Mark Linfield, quien fue codirector –con Alastair Fothergill de Chimpanzee.

Blue Ruin Países: USA, Francia Año de producción: 2013 Género: Thriller, crimen, vendetta salvajona y comedia negrisísima Productoras: The Lab of Madness, Filmscience y Neighborhood Watch, en asociación con Paradise City Web: http://blueruinmovie.com, IMDB Censura: R por violenta y malhablada Duración: 92 min Director: Jeremy Saulnier Guión: Jeremy Saulnier Música: Brooke Blair, Will Blair Reparto: Macon Blair, Devin Ratray, Kevin Kolack, Eve Plumb, Amy Hargreaves, David W. Thompson, Sidné Anderson, Brent Werzner, Bonnie Johnson, Stacy Rock, Daniel L. Kelly, Ydaiber Orozco y Erica Genereux Smith Premios: Firepresci del Festival Cinematográfico de Cannes 2013; Mejor director en el Festival Internacional de Cine de Gijón 2013; Mejor guión en el Hawaii International Film Festival 2013; Mejor peli en el Marrakech International Film Festival 2013; y Best Narrative Feature en el Virginia Film Festival-2013, por el momento

Sinopsis: Dwight (Macon Blair) es un vagabundo treintañero que vive en su auto, un Pontiac Bonneville de los 80s en estado de ruina total, de color azul para más precisión, y de ahí el título del filme. El inquilino del cacharro vagabundea embutido en su susodicho cuchitril ambulante, sin rumbo, sin expectativas, sin saberni desear saberqué mierda hacer con o por la vida. El pobre diablo sobrevive recogiendo de la basura envases que luego vende, sin más preocupación que la de obtener lo básico para subsistir: comer, beber, una zorrita de vez en cuando, que no sólo de pan y H2O vive el hombre (hablando en general, es decir, sin referirnos específicamente al espantajo Dwight, peleado con la navaja y el jabón). El barbón maloliente se pasaría así el resto de su existencia, sin ningún interés ni estímulo para cambiar de rumbo, cuando se entera de que el asesino de sus padres cumplió sus diez años de condena y va a ser liberado. Y hete ahí un acontecimiento, un acicate, una causa para hacer algo útil y más productivo que andar vegetando por ahí, consumiendo el oxígeno que tanta falta les hace a las personas productivas, responsables, trabajadoras, respetuosas de la ley, llenas de obligaciones, preocupaciones, rivalidades, angustias, depresiones… ¡eh, eh, eeeh!, momeeentito, ¿no será que Dwight se la está pasando de película en esta película? Nos late que la respuesta es rotundamente positiva, pero, como dijimos hace poquito, el hippie apestoso por fin parece tener una meta en la vida: la vendetta. Hay que matar al asesino de papis que está por salir del bote. Mas resulta que Dwight es novato en

esto de asesinar asesinos, así que tendrá que hacer camino al andar. Y el camino, en su reencontrado rumbo en la vida rumbo a una meta claramente definida, se enrumbará derechito hacia pequeños y grandes escollos que deberá sortear para vengarse y, a la vez, proteger a sus sobrinitas y la mamá de éstas, o sea la hermanita de  Dwight, Sam (la rubia Amy Hargreaves, en la foto izquierda, tomada como siempre y sin permiso de otro filme: Shame/2011). En algo coincidimos con el vengador apestoso: sería un crimen de lesa majestad permitir que algo malo le pase al bombón, así que Dwight se dirige a la casa donde vivió su niñez para cuidar al susodicho bombón y de sus cachorritas y, en penúltima instancia, saciar su terrible dipsomanía vindicativa. En última instancia, saciar la penúltima instancia con muchisísima sangre. Hasta aquí, podría parecer que estamos frente a una peliculilla más de revanchas, de esas que las grafican y glorifican con el mismo afán justificante con que lo haría la vieja mafia (la nueva es una moderna corporación en abierta competencia con las que aparentan ser honestas). Pero no. Dwight se desmadrará y en última instancia como ya se dijo apagará su sed hemoglobínica con violencia salvaje, pero también como no se dijo con un follón de desafíos, accidentes, hazañas y desastres del despelote. Macon Blair y el director/guionista/jefe de fotografía/etcétera Jeremy Saulnier, son cuates de vieja data. Ambos trabajaron juntos en Murder Party (2007), en la que el muchachón orquesta Saulnier fue director, guionista, productor, CEO de fotografía y casting, operador de cámara y vaya uno a saber qué más. Con esa ópera prima, Saulnier, usualmente realizador de cortos, comerciales y campañas publicitarias para marcas que pagan bien (Viacom, Kraft), dejó a todo el mundo perplejo: «¿quién 

Amy Hargreaves, chiquita y en blanco y negro
Amy Hargreaves, chiquita y en blanco y negro

es este tipo?,  ¿qué argumento tan idiota es éste?, ¿esto es una comedia o una sátira o un filme de terror o uno o dos o los tres o uno y medio o…)?, ¡uhm!, simpatiquilla, la peliculilla… ¡¡¡uhmmm!!!, nada  mal para un principiante, ¿cómo dijiste que se llama el payasito…?» Y hete aquí al payasito de vuelta, decidido a demostrar con Blue Ruin que Murder Party no fue chiripa: arriba del pescuezo de este jovenazo de treinta años, nacido en Alexandria (Virginia) y radicado en Nueva York, hay cerebro para hacer buenas pelis con poquísimo presupuesto y muchísimo talento, además de ganas de hacer bien las cosas y, de paso, rendir homenaje a su estado natal haciendo de Virginia el escenario de las andanzas del otro muchachón, Dwight/Blair. Y el heroíno o, más precisamente, antiheroíno Dwight se conecta con el espectador porque fluye coherentemente o, más precisamente, incoherentemente– de su propósito a sus despropósitos, sin caer en la tentación del histrionismo fácil porque gran parte del humor negro de toda la peli depende de él y Saulnier le paga una mierda por ello. Lo mismo diremos del resto del reparto, que pone lo mejor de sí porque estima más su amistad con Saulnier que el vil dinero que éste debe arañar para poder retribuir a sus carnales, porque de eso se trata Blue Ruin, en fin de cuentas: una reunión de amigotes que de momento no tienen nada mejor que hacer y aprovechan para juntarse y pasarla bien unos días, cervecera y compinchadamente, así tengan que pernoctar en hoteluchos de mala muerte y destripar pulgas todas la noche. Fácil es imaginarse como empezó la cosa. Saulnier llamó a varios cuates, algunos de ellos procedentes de Murder Party como Brooke y Will Blair, Stacy Rock, etc–, y les propuso participar en una fiesta de máscaras («tú de disfrazas de facineroso, tú de

Stacy Rock, con ropita porque Saulnier es un tacaño
Stacy Rock, con ropita porque Saulnier es un tacaño

vengador justiciero, tú, con esa cara, ¿para qué quieres máscara…?»). A la algarabía inicial de los camaradas siguió la más espinosa negociación de la paupérrima remuneración: «Me componen un par de temas y les pago los desayunos» (propuesta del director/guionista), «Que sea también el almuerzo, compa, y trato hecho» (contrapropuesta de los músicos), «No, Stacy, sólo pondrás tu linda carita y todo será con ropita…» (propuesta del director/guionista), «¡Ah!, bueno, así pos sí, porque ‘sin’ te costaba más…» (respuesta de la susodicha), etc, etc, etc. Y he ahí los desconocidos entretelones de Blue Ruin, una joyita que te recomendamos sin escatimar elogios porque sigue cosechando elogios y premios, y éstos, más la interesente taquilla que sigue recaudando, ha estimulado a Broad Green Pictures y Filmscience a financiar Green Room, el nuevo proyecto cinematográfico de Saulnier. Green Room, que se empezará a rodar en septiembre, contará la historia de un grupo punk que es testigo de algo bien feo. A los hechores del feo hecho, que son bastante malhechores, no les agradará nadita tener testigos de lo hecho, por lo que harán lo imposible para hacerlos fiambre. Por causa y efecto o acción y reacción o frejoles y pedos, que lo mismo es, los citados testigos, que están en la flor de la juventud, harán lo imposible para no ser fiambrados en pleno capullo y pasarán las de caín para evitar ser descapullados o desflorados, que lo mismo es. Como puedes ver, amigo(a) lector(a), la trama promete y Jeremy Saulnier, que está aprendiendo a delegar responsabilidades para concentrarse en la batuta y las partituras (porque el tío va reescribiendo la original a medida que avanza la ejecución), y libre también del estrés de tener que regatear retribuciones con su orquesta, podrá concentrarse al ciento por ciento en lo que mejor hace: sorprendernos con su música. 

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Brick Mansions (Título en español: La fortaleza) Países: Francia, Canadá Año de producción: 2014 Género: Acción, crimen y drama Idioma: Inglés Productoras: EuropaCorp,  Brick Mansions Productions, Canal+, Ciné+ Web: www.brickmansions.com IMDB Censura: PG-13 por sus frenéticos tiroteos, constante y violenta acción, feo lenguaje, drogas y una pizca de sexo de querubines, indecentísimo para la MPAA Duración: 90 min Director: Camille Delamarre Guión: Luc Besson, Bibi Naceri Música: Marc Bell (compositor), Trevor Morris Reparto: Paul Walker, David Belle, Catalina Denis, RZA, Gouchy Boy, Ayisha Issa, Robert Maillet, Carlo Rota, Bruce Ramsay, Andreas Apergis, Frank Fontaine, Richard Zeman, Robert Maillet, Kalinka Petrie, Carolina Bartczak, Kwasi Songui, Jade Hassouné, Danny Blanco Hall, Bruce Dinsmore y Annie Li Meng Tong 

Sinopsis: Desde sus días de gloria como capital del automóvil a la actualidad, Detroit ha pasado de megalópolis a jungla semiurbana con 800 mil edificios vacíos y en ruinas, y una naturaleza incontenible que literalmente ha reforestado manzanas enteras. Su área geográfica sigue siendo la misma: 138 millas cuadradas (359Km2), pero el 63% de su población se fue con su música para otra parte: en 1950 la ciudad contaba con 1,89 millones de habitantes; en 2010, sólo 706.585 minuciosamente contabilizados. Sus otrora prósperas GM, Ford y Chrysler se han automatizado eliminando cientos de miles de puestos de trabajo, han mudados muchas plantas de montaje a otras ciudades, han cerrado otras, y sangran al tío Sam y a todos los sobrinos contribuyentes para enfrentar a la más eficiente industria automotriz japonesa, coreana y europea (los italianitos ya son dueños de Chrysler). Muchos de los hoy no muchos empleados de las fábricas de automóviles detroitinas se han mudado a localidades vecinas, más acogedoras. La deuda de Detroit asciende a

15,000 millones de dólares y los esfuerzos públicos para recuperar a la ciudad en quiebra y en coma apenas se concentran en algunas pequeñas áreas céntricas y residenciales, que contrastan feamente con los extensos y más poblados barrios humildes. En estos últimos se concentra el grueso de las deprimentes estadísticas de la ciudad: desempleo: 50%; analfabetismo: 47%; violencia: 21,4 crímenes por cada 1,000 habitantes, lo que la sitúa en el segundo lugar del ranking de las urbes estadounidenses más peligrosas y el primero si metemos en el mismo saco a Flint, ubicada a sólo sólo 57 millas (92Km) de Detroit y casi suburbio de ésta. ¡Ah!, y nos olvidábamos: el 36,2% de los residentes de Detroit vive por debajo del nivel de pobreza y, no pudiendo confiar en las estadísticas maquilladas, diremos que el año pasado ocupó el primer lugar en la lista de Forbes de las ciudades más miserables de Estados Unidos y parece tener la firme intención de repetir el récord en 2014. Con un costo de vida 22% por debajo del promedio nacional y ruinas para todos los gustos (la planta automotriz Packard, el United Artists Theater, la Michigan Central Depot…), Detroit les compite con alevosa ventaja al Cuzco con su Machu Picchu, a Roma con su Coliseo, a Atenas con su Partenón. La ciudad en ruinas es igualmente un destino simpático y accesible para Hollywood, que, cuando requiere escenarios dantescos u apocalípticos, desplaza allí sus equipos de rodaje, hospeda allí (léase: en sus alicaídos hoteles) a sus elencos y hasta recibe una subvención estatal por filmar allí, para ver si eso levanta un poco la economía local. En Detroit debieron inspirarse los franchutes Pierre Morel, Luc Besson y Bibi Naceri, director y guionistasen ese ordende Banlieue 13 (District 13, 2004). Como no comentamos esa peli porque en ese entonces la revista Corona Latina no existía*, te la resumimos machucadamente ahora: en París, en 2010 (es decir, el futuro de cuando se parió Distrito 13), un muro de aislamiento separaba los barrios de la gente bien de los de la chusma. En estos últimos impera la ley de la selva y uno de los 

más peligrosos es el Distrito 13, mangoneado por el maldito Taha (Bibi Naceri). El oficial Damien (Cyril Raffaelli), experto en artes marciales y miembro de élite de la unidad especial de intervenciones, recibe la orden de neutralizar una poderosísima bomba robada por la banda más violenta del Distrito 13. Damien se alía con un tal Leito (David Belle), quien tiene su propia guerrita personal con Taha. La guerrita se convierte en guerrota cuando Taha secuestra a la preciosa hermanita de Leito, Lola (Dany Verissimo, cuya foto aparece a la izquierda, sólo para que más adelante hagas las pertinentes comparaciones). Tras una feroz pateadura de traseros (puestos por los chicos malos), los chicos buenos triunfan y pese a las cicatrices en la narices todos acaban felices comiendo perdices. Y bueno, resulta que si Distrito 13 se inspiró en Detroit, Brick Mansions se inspira y hasta es remake de Distrito 13. Sólo cambia París por Detroit y maquilla a David Belle como Lino en vez de Leito, aunque tiene la misma cara y hace lo mismo. Y los guiones de Distrito 13 y de Brick Mansions fueron coestritos por los mismos caballeros Luc Besson y Bibi Naceri. Y en Brick Mansions Damien es encarnado por el recientemente desaparecido Paul Walker (el Brian O’Conner de la saga The Fast and the Furious). Y Damien es un policía de narcóticos experto en parkour o PK, disciplina atlética tirando para acrobática que consiste en desplazarse de un punto a otro lo más rapidito posible y en la línea más recta posible superando cualquier obstáculo posible, utilizando al máximo posible las habilidades del cuerpo humano y evitando hasta el límite de lo posible rasponazos, porrazos, dislocaciones, huesos rotos, etcétera. Y los antedichos obstáculos pueden ser arquitectónicos (vallas, muros, escaleras, azoteas) si se practica en un medio urbano, o naturales: precipicios, ríos, árboles, formaciones rocosas… nada deteniene a un impávido traceur, como se llama al practicante de esta dispciplina, a menos

Catalina Denis, para las pertinentes comparaciones  (y con un  simpatiquísimo empate)
Catalina Denis, para las pertinentes comparaciones (y con un simpatiquísimo empate)

que la Parca, cansada de que la desafíen, decida anticipar la recepción del equipo del traceur en flagrante parkour. Y el inventor del dichoso deporte es nada menos que David Belle, que hizo de Leito en Banlieue 13 y en Banlieue 1: Ultimatum* y hace de Lino en Brick Mansion. Con lo poquito que hemos dicho hasta aquí te hemos dicho el 80% de Brick Mansion y te resumimos el resto así: en 2018, el polizonte Damien Collier, experto en artes marciales y en PK, se infiltra en la peligrosa banda liderada por el ex militar y ahora matón, narcotraficante y asesino Tremaine Alexander (el rapero Robert Fitzgerald Diggs, más conocido como RZA). Tremaine tiene su base de operaciones en el gueto detroitino de Brick Mansions, amurallado por las autoridades para contener a los peligrosísimos delincuentes allí cobijados. Damien se alía con Lino, un ex convicto y peleador callejero que trata de rehacer su vida lo más honestamente posible. Juntos arman un dúo dinámico del carajo: Batman-Robin, Holmes-Watson o el Llanero que anda con un buey son una tira de pendejos al lado de Damien-Lino. Tremain comete la imprudencia de raptar a Lola (la preciosa colombianita Catalina Zárate Denis), novia de Lino o, mejor dicho, ex novia con derecho a roce de vez en cuando, cuando el cuerpo pide lo suyo. Y esto cabrea muchisísimo a Lino. Damien también anda bien cabreado porque 1) no encuentra una bombita atómica que anda perdida, 2) no hay 

modo de hacer que ésta (cuando la encuentre) estalle matando segregadamente a la chusma sin despeinar a la gente bien, y 3) no tiene más remedio que matar en persona a la antedicha chusma antes del The End de todo este rollo, con todo el trabajo que esto supone para poder cobrar el rico cheque acordado por esta perpetración. Vemos, pues, que las circunstancias han cabreado a Lino y Damien por separado. Juntemos a los dos cabreados y el tándem resultante es un dúo dinámico cabreadisísimo, el non plus ultra cabronesco, la expresión más acabada del encabronamiento y consecuentemente el peligro más mortífero para cualquier cabroncito, cabrón o cabronazo que cometa la imprudencia de cruzarse en el camino de los enfurecidos mata-cabrones Lino-Damien. Con estas premisas, no te costará ningún esfuerzo imaginarte por dónde va Brick Mansions, por previsible o porque ya viste District 13, aunque la peli también se matiza con algunas cositas imprecedibles por idiotas o por superfluas: montones de peleas de saltimbanquis, donde los dobles, agotados por trabajar overtime, parecen diletantes que no se han aprendido bien sus sencillos papeles de dejarse dar de trompones en lugar de los protagonistas. Efectos digitales de segunda, dignos de una producción de tercera, que afortunadamente la MPAA vedó a los niños menores de 13 años porque eso insultaría su inteligencia. Obreras trabajando en ropa interior en el laboratorio de drogas de los villanos, demostrando la insensibilidad de éstos hacia aquéllas: ¿qué les cuesta a

los villanos prender el aire acondicionado? Un caso rarísimo –acaso único en el mundo y en la historia de la humanidad­– de claustrofobia selectiva, que arremete en lugares ridículos, como la cabina de un auto, y no donde debe, como en un ascensor. Un florilegio de descoyunturados, baleados y destripados(as), con sus respectivos y batmanescos ¡pun(s)!, ¡plaf(s)!, ¡toma!,

¡auch(s)!, ¡patapúfete(s)!, ¡santas cucarachas, me dieron en las nachas! Un cantante de rap que insiste en actuar pese a que eso no es lo suyo y todos lo saben menos él, Besson, 

Delamarre & Naceri. El no mencionado pero sobreentendido Tremaine/

RZA sugiriendo hasta el límite del PG-13 que desea propasarse con su rehén, Lola. La favorita del harén del antedicho, Rayzah (la morenaza Ayisha Issa), sugiriendo con sádico galanteo su sáfico deseo por la antedicha rehén, Lola. La tan mentada y codiciada Lola vestida de colegiala, en lascivo pugilato final y cuerpazo a cuerpazo con la antedicha Rayzah, disfrazada de sadomaso. Un resucitado y no muy inspirado Paul Walker, que no le hace ningún favor a su memoria despachándose a la chusma de Brick Mansions. Etcétera, etcétera y más etcéteras que no les hacen ningún favor a District 13 y que más bien la destrozan con mellizo y predecible final: tras una feroz pateadura de traseros (puestos por los chicos malos), los chicos buenos triunfan y pese a las cicatrices en la narices todos acaban felices comiendo maíces porque a las perdices ya las tenemos hasta las cervices. Brick Mansions es, en una palabra: totalmente innecesaria. Bueno, dos.

(*) Sí comentamos, en cambio, su secuela: Banlieue 1: Ultimatum (District 13: Ultimatum/2009), que puedes encontrar en www.coronalatina.com/cine-archivos-12-09-03-10, donde también hacemos una más detallada explicación de qué pedos es el parkour

PS Lamentamos informar a nuestros lectores que en Brick Mansion no hay topless ni de la Verissimo ni de la Denis. Ni uno. Los ídem  que acompañan esta nota proceden de otra pelis 

Captain America: The Winter Soldier (Título en Latinoamérica: Capitán América y el Soldado del Invierno; en la madrastra patria: Capitán América: El soldado de invierno) País: USA Año de producción: 2014 Género: Acción, aventuras, ciencia ficción Productoras: Paramount Pictures, Marvel Studios, Perception, Sony Pictures Imageworks Saga: Secuela de Captain America: The First Avenger (Capitán América: el primer vengador, 2011), dirigida por Joe Johnston Web: www.marvel.com/captainamerica, www.marvel.la/capitan-america-y-el-soldado-del-invierno, IMDB Censura: PG-13 por sus intensas secuencia de violencia, balazos, zambombazos y más superlativos terminados con -azos a través de toooda la peli Duración: 136 min Directores: los hermanitos Anthony y Joe Russo Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely, Ed Brubaker (concepto e historia), y Joe Simon y Jack Kirby (cómic) Música: Henry Jackman Reparto: Chris Evans, Scarlett Johansson, Cobie Smulders, Samuel L. Jackson, Anthony Mackie, Robert Redford (alias máscara tiesa por culpa de su cirujano plástico), Emily VanCamp, Hayley Atwell, Sebastian Stan, Frank Grillo, Toby Jones, Callan Mulvey, Maximiliano Hernández, Stan Lee, Georges St-Pierre, Jenny Agutter, Garry Shandling, Bernard White y Dale Coffman

Sinopsis: Secuela de Captain America: The First Avenger (Capitán América: el primer vengador, 2011), comentada en www.coronalatina.com/cine-archivos-07-11. Y pese a que la primera peli no fue la producción cinematográfica más exitosa de Marvel, ésta recaudó mucho más de lo necesario para justificar una segunda parte, en la que se invirtieron $170 millones, $30 millones más de lo que costó la primera, plus que Marvel ya recuperó con creces. Y si Captain America: The First Avenger nos introdujo en los primeros años del universo Marvel, Captain America: The Winter Soldier sitúa al héroe marveliano en nuestro tiempo, en nuestra actualidad contemporánea, en la que se adentra adentro demostrándonos hasta la redundancia (1) que posee una formidable capacidad de adaptabilidad a cualquier época con sus respectivos avances tecnológicos y (2) que sigue tan fresco como una lechuga pese a que este año cumple 97 bisabuelísticos añitos (nació en 1917). Y en Captain America: The Winter Soldier Steve Rogers (Chris Evans), alias capi América, mantiene su alianza con Nick Fury (Samuel L. Jackson) y con la agencia secreta SHIELD, capitaneada por el antedicho Nick. Y la sigla SHIELD, por si no 

lo sabes, significó en un principio Supreme Headquarters, International Espionage, Law-Enforcement Division, y hoy ha evolucionado a Strategic Hazard Intervention, Espionage and Logistics Directorate, aunque en algunas partes del infinito universo marveliano se prefiere Strategic Homeland Intervention, Enforcement, and Logistics Division. Y la palabra inglesa shield quiere decir escudo, armadura o protección. Y cualquiera que sea el significado de turno, SHIELD es siempre una agencia secreta de inteligencia y antiterrorismo que cuenta con los más inimaginables recursos tecnológicos a su dispoción. Y SHIELD es, a veces, una organización medio paramilitar, otras veces está asociada al gobierno de Estados Unidos y otras más a las Naciones Unidas, para que veas que en el esotérico universo marveliano hay de todo y para todos, como en una infinita botica donde sólo debes pagar para tener lo que más te gusta: las historietas del capi (cuyas ediciones más antiguas valen más que un Caravaggio), juguetes, figuras electrónicas (y sus 

imitaciones para los consumidores pobres), videojuegos y la infinidad de prendas, cachuchas, stickers y cojudecitas que puedes comprar en www.superherostuff.com/captain-america-winter-

soldier-movie.html, donde no se discrimina ninguna tarjeta de crédito. Yendo al grano y dejando de hablar tanta boludez, que casi nada hemos dicho de Captain America: The Winter Soldier, diremos que para ella Marvel Entertainment y Marvel Studios hicieron algunos cambios respecto de la primera peli: invirtieron un poquito más, como ya lo anotamos; cambiaron a su socio comercial, Paramount Pictures, por Perception y Sony Pictures Imageworks; cambiaron al director Joe Johnston por los hermanitos Russo (You, Me and Dupree, 2006); reforzaron el equipo de escritores con Ed Brubaker (Angel of Death, 2009); mantuvieron a los principales protagonistas (Chris Evans, Samuel L. Jackson, Hayley Atwell, Sebastian Stan), descartaron a otros (Dominic CooperTommy Lee JonesHugo Weaving) y metieron nombres nuevos (Scarlett JohanssonRobert Redford y el cuerazo canadiense Emily VanCamp, experto en lamer chupete, como puedes ver sobre estas líneas). Y ganaron por goleadísima: Captain America: The First Avenger recaudó poco más de $370 millones, Captain America: The Winter Soldier lleva, al momento de perpetrar este comentario (es decir, ahora), $700 millones. Y sigue cosechando parné en todo el mundo sin discriminar ninguna moneda, así esté devaluadísima y en el sótano del sótano (es decir, el sotanísimo). Y esto coloca a Captain America: The Winter Soldier como el primer largometraje en recaudación en lo que va del año y la tercera película de Marvel en términos de recaudación global, detrás de The Avengers (2012: $1,518,594,910) y de Iron Man3 (2013: $1,215,439,994). Y esto, finalmente, recrudecerá la guerra Marvel/DC Comics, que por el momento va ganando la primera y exige una réplica contundente de la segunda. Y la réplica, según todos los indicios, será la segunda parte de Man of Steel, que se titulará Batman v Superman: Dawn of Justice y será la primera adaptación cinematográfica de DC que reúna a varios superhéroes, al más

más puro estilo Marvel: Superman (Henry Cavill), Batman (Ben Affleck) y la Mujer Maravilla (Gal Gadot)… hasta el momento. Y si no conoces o no reconoces a Gal Gadot (Miss Israel 2004 y Gisele en Fast & Furious/2009, Fast Five/2011 y Fast & Furious 6/2013), te la presentamos o refrescamos la memoria: es la flaquita rica que que aparece arribita, a la izquierda, junto a su nuevo alter ego. Y Batman v Superman, cuyo estreno fue anunciado inicialmente para  julio de 2015, ha sido postergada para abril o mayo de 2016 o tal vez más debido a una oportuna lesión de Ben Affleck. Y las oportunas lesión y postergación de Batman v Superman pueden deberse al previo estreno de Marvel's The Avengers: Age of Ultron (mayo de 2015, majomenos), secuela de la exitosísima The Avengers (2012), que unió en equipo al capi América con Iron Man, Hulk y Thor, con el ya citado y astronómico resultado de taquilla. Y Avengers: Age of Ultron reforzará el elenco de su primera parte con Quicksilver/Pietro Maximoff (Aaron

Taylor-Johnson) y su preciosísima hermanita Bruja Escarlata/Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen, que también hace cositas ricas con la boca [foto izquierda]). Y no hay que ser muy inteligentes –nos orgullecemos de nuestra cabeza de chorlito para deducir que se avecina la mamá de todas las batallas y DC, preparándose mañosamente para la gran degollina, quiere ver primero el arsenal que Marvel desplegará en Age of Ultron para reforzar ‘más mejor’ su propia artillería en Batman v Superman, hoy en plena producción y susceptible de hacerle sobre la marcha los cambios pertinentes como, por ejemplo, añadirle más hiperhéroes (Cyborg, Flash, Linterna Verde,  Aquaman) y más hipervillanos, porque no se vale que el pobre Lex Luthor (Jesse Eisenberg) se las 

las tenga que ver solito contra tanto hiperenemigo junto, así como no se vale que Marvel le petardee la taquilla a DC y achique su universo para hacer espacio para el suyo propio de sí mismo (es decir, el de Marvel). En fin, nada está escrito y lo único seguro es que la mamá de todas las batallas será muy pronto abuela porque llegarán más mamás y más mamasssitas sexy tipo Gal Gadot o Elizabeth Olsen, que le pondrán la nota sensual a cada refriega hasta el límite negociable del PG-13, porque, por si no lo sabes, la MPAA es tan cabildeable por los megaestudios como Washington lo es por otras megaempresas. Y como bien saben nuestros lectores, y si no lo saben ya saben que nosotros se los decimos, nosotros no simpatizamos nadita con el libertinaje empresarial que le está costando la supremacía económica a Gringolandia, hoy forzada a pedirle permiso a Chinitolandia hasta para tirarse un pedo. Pero estamos entusiastamente de acuerdo con la libre competencia porque pone a trabajar el cacumen, recarga los circuitos de la 

azotea, le pone chispa a la creatividad, engendra nuevas ideas y estimula el instinto de supervivencia hasta los ilimitados límites de los universos en perpetuo conflicto Coca vs. Pepsi, Galileo vs. Urbano VIII, Mickey vs. Bugs Bunny, Victoria Secret vs. Maidenform, Adidas vs. Nike, Betty Boop vs. Jessica Rabbit, Pablo Escobar vs.Griselda Blanco viuda de Trujillo, de Sepúlveda y de Bravo, etc, etc, etc. Y Marvel vs. DC. Sí, ya sabemos, casi nada hemos hablado de Captain America: The Winter Soldier. Ni lo vamos a hacer porque todo el mundo lo ha hecho ya y ha especulado con sagas y contrasagas y el que menos ha caído en la trampa de los anuncios oficiales mañositos, destinados a confundir al enemigo y sorprender al respetable. Si quieres enterarte de cómo es la cosa en Captain America: The Winter Soldier, te sugerimos leer la versión oficial cortita, que está aquí e incluye juegos, reseñas de otras pelis de Marvel, videos y 

Elizabeth Olsen innegociabe para el PG-13
Elizabeth Olsen innegociabe para el PG-13

hasta un link a “la manera más fácil del mundo de organizar y ampliar tu colección digital multimedia”, para Mac y PC, que son otros dos universos en irreconciliable conflicto.  La versión larga, escrita por algún wikipedista asesorado por Marvel, no te la recomendamos porque cuenta mucho y la idea es llegar al cine con la cabeza virgencita y bien dispuestos(as) para ser sorprendidos(as), seducidos(as) y desflorados(as). Una y otra vez, previa himenoplastia(o). Que mientras haya universos paralelos movidos por la misma ley cósmica (el electromagnetismo gravitacional del vil metal), habrá mamás de todas las batallas, e hijas y nietas de aquéllas. Para concluir esta sarta de boludeces que nos ha tomado una hora para decir casi nada, digamos que cuando comenzamos a ensartar la sarta Captain America: The Winter Soldier llevaba embolsillados $700 millones, y cuando terminamos de ensartarla (la sarta), $709 millones (la peli)*. Eso es harta lana, mano. Si quieren que tomemos partido por un universo, que lo mismo nos da estar hechos de materia que de antimateria si la fuerza motora (el vil metal) es la misma, compartan, caballeros Marvel y DC, que nosotros también somos cabildeables. Y también somos lo que estás pensando, amigo(a) lector(a), pero no te asustes: nos dieron de alta porque no somos peligrosos.

(*) …y $719,959,625 a mediados de junio…

Cuban Fury (Título en español: Furia de Cuba) País: Gran Bretaña (estreno en el Reino Unido: 2/14, justo para San Valentín) Año de producción: 2014 Género: Comedia con mucha salsa Idiomas: Inglés y persa Productora: Big Talk Pictures Web: www.cubanfury-movie.comIMDB Censura: R por malhablada y un poquito de “referencias sexosas”, en el hermético lenguaje de la MPAA Duración: 98 min Director: James Griffiths Guión: Jon Brown, Nick Frost Música: Nick Angel, Jamie Ashton, Christopher Benstead, Andrew Dudman, Tony Lewis y Andrew Skeet Reparto: Ben Radcliffe (Bruce, de muchachito), Nick Frost (Bruce, de mayorcito), Isabella Steinbarth, Rashida Jones, Chris O’Dowd, Ian McShane, Olivia Colman, Rory Kinnear, Kayvan Novak, Wendi McLendon-Covey, Tim Plester, Alexandra Roach, Deborah Rosan, Yanet Fuentes Torres, Brandon Robinson, Louis Kyriacou, Kieran Gaffney, Steve Oram y Janine Wood

Sinopsis: Nueva producción de bailarines que se desmadran para ganar un campeonato y que, a decir de quienes gustan del género, está bastante potable, y a decir nuestro, bastante graciosilla. Lo simpático de Cuban Fury es que esta vez el héroe no es un muchachón medio malabarista sino un gordito en esa edad en que pole dancers, deportistas competitivos, bomberos, etcétera, o ya se han retirado o consideran seriamente la imperiosa necesidad hacerlo. ¿Se imaginan, por ejemplo, al panzón Travolta, no decimos contemporáneo, sino al de hace diez o quince años (cuando se hicieron públicas sus aficiones raritas), pirueteando como en Saturday Night Fever? Ése es el caso del británico Bruce Garrett (Nick Frost), y nos referimos a la edad jubilatoria, no a las aficiones raritas. Cronológicamente hablando, resulta que desde niño hasta sus años mozos, el Bruce había tenido a la salsa en su interior y la expresaba con culebras en las caderas y fuego en los pies. Era, en suma, una fiera sacudiendo el esqueleto y arrancando «¡oooooh!»s de admiración a diestra y siniestra. Un día y por razones siniestras que no vienen al caso, perdió la confianza en sí mismo y 

se retiró del baile para dedicarse a esas ocupaciones sedentarias que te ceban poquito a poquito, hasta ponerte físicamente KO. Veintitantos años más tarde reencontramos a Bruce KO, aplastado por la vida, pasivo y objeto de las burlas de su compañero de oficina Drew (Chris O’Dowd), hasta que se aparece en escena una nueva jefa: la chulada estadounidense Julia (Rashida Jones). Primeramente, al estoico panzudo se le cae la mandíbula de sólo verla. Segundamente, se babea hasta los calzoncillos al enterarse que ella es amante del baile. Cronológica y terceramente, decide volver a la salsa para impresionarla, justo a la edad en que todos los bailarines ya se están jubilando, tengan aficiones raritas o no. En efecto, tras décadas de retiro de su gran afición, Bruce ha perdido sus otrora juveniles facultades: las culebras ya son lombrices anémicas, y el fuego, una llamita comatosa. Aconsejado por su hermanita Sam (Olivia Colman, a quien no le verás hasta las tripitas, como en Confetti/2006), el tripudo –no te distraigas evocando los memorables destapes de la caderona–, el tripudo, decíamos, buscará la ayuda de su viejo instructor de danza, Ron Parfitt (Ian McShane). Bajo su batuta y con el auxilio de guapísimas sparrings, la ex fiera de la salsa se entrenará como Rocky Balboa decidido a patearles el trasero a Spider Rico, Apollo Creed, Thunderlips, Clubber Lang, Ivan Drago, Tommy The Machine Gunn y Mason The Line Dixon (toditos a la vez); redescubrirá el fuego salvaje que alborota sus fluidos interiores (sangre, linfa, saliva, sudor, pipí); se inscribirá en el UK Junior Salsa Championships (y retará a un duelo de baile a su latoso compañero de trabajo, que también le entra a la coreografía); y, finalmente, captará la atención de su jefecita (cuyo alter ego, la Jones, tiene la pésima costumbre de no destaparse mucho en ninguna película). Dato curioso y medio paradójico, es que en el reparto Cuban Fury apenas encontramos una personita nativa de Cuba: la morenaza Yanet Fuentes Torres.